Tecnología y sostenibilidad redefinen el futuro de la logística regional

La logística sostenible se ha convertido en una prioridad estratégica para América Latina y el Caribe, una región que enfrenta el desafío de impulsar su competitividad económica mientras reduce el impacto ambiental de las cadenas de suministro.

la CEPAL publica que, el crecimiento del comercio internacional, la expansión del comercio electrónico y la necesidad de fortalecer la resiliencia logística tras las disrupciones de los últimos años han acelerado la búsqueda de soluciones más eficientes y bajas en carbono. En este contexto, gobiernos, operadores logísticos y empresas exportadoras están incorporando criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus operaciones.

Uno de los principales desafíos es la alta dependencia del transporte por carretera. En gran parte de la región, el movimiento de mercancías se concentra en camiones, un modo que ofrece flexibilidad pero que también genera mayores emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con alternativas como el transporte ferroviario o marítimo de corta distancia. La limitada integración multimodal, junto con déficits históricos en infraestructura, dificulta la reducción de la huella de carbono y limita la eficiencia operativa de las cadenas logísticas.

Entretanto, el Foro Internacional del Transporte estableció que la modernización de la infraestructura representa otro reto clave. Muchos puertos, carreteras, terminales intermodales y centros logísticos requieren inversiones significativas para responder a las nuevas exigencias de sostenibilidad y digitalización. La incorporación de tecnologías inteligentes, sistemas de gestión energética y equipamiento más eficiente puede mejorar la productividad y reducir emisiones, pero demanda recursos financieros y marcos regulatorios que incentiven la inversión de largo plazo.

La transición energética en el transporte de carga también avanza a diferentes velocidades dentro de la región. La adopción de vehículos eléctricos, combustibles alternativos como el hidrógeno verde y el uso de biocombustibles aún enfrenta barreras relacionadas con costos, disponibilidad de infraestructura de abastecimiento y acceso a financiamiento. Sin embargo, diversos países han comenzado a desarrollar estrategias nacionales para impulsar tecnologías más limpias, especialmente en corredores logísticos y operaciones portuarias.

Otro aspecto relevante es la digitalización de las cadenas de suministro. Herramientas como plataformas de trazabilidad, inteligencia artificial, análisis de datos y documentos electrónicos permiten optimizar rutas, reducir tiempos de espera y disminuir consumos energéticos. No obstante, persisten brechas tecnológicas entre países y empresas, especialmente entre pequeñas y medianas organizaciones, que muchas veces carecen de los recursos necesarios para implementar soluciones avanzadas de gestión logística.

A futuro, dice el Banco Mundial, la logística sostenible en América Latina y el Caribe dependerá de la capacidad de coordinar políticas públicas, inversión privada e innovación tecnológica. La región cuenta con oportunidades significativas para desarrollar corredores verdes, fortalecer el transporte multimodal y aprovechar su potencial en energías renovables.

Sin embargo, alcanzar estos objetivos requerirá una planificación integral que combine competitividad, resiliencia y reducción de emisiones, consolidando cadenas de suministro más eficientes y alineadas con los compromisos climáticos globales.

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