Los centros de datos se han convertido en una infraestructura estratégica para el desarrollo económico y empresarial de América Latina. Aunque para el usuario final son prácticamente invisibles, estas instalaciones permiten almacenar, procesar y gestionar enormes volúmenes de información que sostienen servicios como comercio electrónico, banca digital, plataformas en la nube, inteligencia artificial y aplicaciones empresariales.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que la expansión de esta infraestructura puede fortalecer la competitividad, atraer inversión extranjera, generar empleos de alto valor y aumentar la soberanía digital de los países de la región.
Para las empresas latinoamericanas, contar con centros de datos cercanos significa acceder a una infraestructura tecnológica más rápida, segura y flexible. La menor distancia entre los usuarios, las aplicaciones y los servidores reduce la latencia y permite procesar información prácticamente en tiempo real, algo especialmente relevante para sectores como logística, banca, manufactura, retail y telecomunicaciones.
IDB Invest señala que la migración hacia centros de datos especializados permite mejorar la productividad, reducir costos operativos y utilizar recursos tecnológicos de manera flexible, pagando por la capacidad que efectivamente se necesita.
El impacto sobre la productividad también está estrechamente vinculado con la posibilidad de utilizar inteligencia artificial, analítica avanzada, Internet de las Cosas y servicios de computación en la nube. Estas tecnologías permiten automatizar tareas, anticipar demandas, optimizar inventarios, detectar fallas, mejorar rutas de transporte y tomar decisiones basadas en información actualizada.
La CEPAL sostiene que la digitalización es fundamental para que las empresas mantengan su competitividad, ya que permite optimizar procesos, reducir costos, diversificar mercados y desarrollar nuevos modelos de negocio.
La magnitud del fenómeno ya se refleja en la expansión de la infraestructura regional. De acuerdo con JLL, el inventario de centros de datos de colocación en América Latina creció 20% durante 2025, mientras que Brasil, México, Chile y Colombia concentran buena parte de la demanda. Chile, en particular, se ha consolidado como uno de los principales mercados regionales: CBRE señala que Santiago es el segundo mayor mercado de centros de datos de América Latina y que su inventario aumentó 23% interanual en el primer trimestre de 2025. Esta expansión favorece a las empresas que requieren conectividad, servicios cloud y capacidad de procesamiento cada vez mayor.
El desafío, sin embargo, no consiste únicamente en construir más centros de datos, sino en garantizar que esta infraestructura sea eficiente, resiliente y sostenible. Estas instalaciones requieren grandes cantidades de electricidad y sistemas de refrigeración, por lo que el acceso a energía confiable y, cada vez más, a fuentes renovables será determinante para su crecimiento. El PNUD advierte que los centros de datos pueden consumir entre 10 y 50 veces más electricidad que un edificio comercial convencional, mientras que el BID plantea la necesidad de desarrollar infraestructura digital verde y resiliente.
En este escenario, los centros de datos deben ser entendidos como una pieza fundamental de la nueva economía productiva latinoamericana y no simplemente como instalaciones tecnológicas. Su expansión puede traducirse en empresas más ágiles, procesos automatizados, decisiones más rápidas y una mayor capacidad para competir en mercados internacionales.
Un estudio del BID estima, además, que el despliegue de una nueva zona de nube pública puede contribuir en 1,024% al PIB, elevar la innovación medida por solicitudes de patentes en 1,292% y aumentar los salarios en 0,695%. Por ello, avanzar en centros de datos, conectividad, talento digital y energía sostenible será decisivo para que América Latina transforme la digitalización en mayores niveles de eficiencia, productividad y competitividad empresarial.





