Las empresas Lufthansa Cargo y Maersk impulsan conjuntamente la sostenibilidad en servicios de transporte de carga aérea.
De este modo, la aerolínea alemana utilizará en lo que queda de año cuatrocientas toneladas de SAF en rutas realizadas para el grupo naviero danés para los clientes europeos de su servicio logístico sostenible, lo que implicará una reducción en emisiones contaminantes de unas 1.200 toneladas. El SAF que utiliza Lufthansa Cargo en su actividad procede de residuos biológicos, de tal modo que en todo su ciclo de vida este combustible emite un 80% menos emisiones contaminantes que las que produce el queroseno que normalmente se utiliza en aviación, evitando de paso modificaciones en las aeronaves para su uso, lo que implicaría un coste adicional.
Con esta iniciativa, Maersk espera reducir de manera significativa su huella de carbono dado que las últimas semanas del año constituyen un máximo de gran actividad en la demanda de servicios de transporte aéreo de mercancías.
DHL e IAG Cargo renuevan contrato para el uso de SAF en servicios de carga aérea
DHL Express y DHL Global Forwarding han renovado el contrato suscrito con IAG Cargo para asegurarse el suministro de sesenta millones de litros de SAF.
El uso de este combustible sostenible de aviación permitirá, según los cálculos del operador alemán, reducir las emisiones contaminantes en 165.000 toneladas de CO2. El suministro del SAF objeto del contrato se suministrará principalmente en las instalaciones del aeropuerto londinense de Heathrow.
Este combustible se elabora a partir de aceite usado y residuos alimentarios, y permite una reducción de emisiones en todo su ciclo completo de un 80%. Con esta iniciativa, las dos multinacionales impulsan sus respectivas estrategias de sostenibilidad medioambiental, especialmente en el segmento de la carga aérea internacional.
¿Qué hacer para potenciar el uso de SAF en el transporte aéreo?
Cepsa, Iberia, Iberia Express, Vueling y la Asociación Española de Biocircularidad han elaborado un informe con 16 medidas económicas, regulatorias y de colaboración público-privada para impulsar la producción y el consumo de los combustibles sostenibles de aviación SAF.
Con esta iniciativa se quiere impulsar esta fuente de energía alternativa que permite reducir el impacto ambiental del sector aéreo mediante la disminución de emisiones de CO2 para posicionar a España a la cabeza europea de esta nueva tecnología y del turismo sostenible.
Así pues, las cuatro entidades proponen hacer del desarrollo de SAF un proyecto de país, posicionando a España como un hub europeo y situándolo a su vez a la cabeza del turismo sostenible y la transición energética.
El trabajo apunta que la nueva industria para producir este combustible sostenible requerirá una inversión de 22.000 millones de euros para la construcción de instalaciones y la generación de 270.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos hasta 2050.
Consecuentemente, el desarrollo de esta industria, por tanto, podría tener un impacto de 13.000 millones de euros en el PIB español únicamente por la construcción de las plantas, a lo que también se sumarían 42.851 millones de euros por su actividad hasta 2050.
En esta misma línea, el informe subraya la necesidad de establecer un marco regulatorio que brinde seguridad a los agentes involucrados, permitiéndoles invertir con confianza en esta industria emergente.
Por ello, el estudio señala que, aunque la capacidad anunciada de producción de SAF con la tecnología más utilizada en la actualidad, HEFA, podría cubrir las necesidades para 2030, estaría muy lejos de satisfacer la demanda para 2040 y las necesidades de combustibles sintéticos e-SAF, y propone la construcción de tres plantas de biocombustible HEFA, cinco plantas de combustible sintético y, al menos, 24 plantas de biocombustibles SAF AtJ (Alcohol to Jet) y FT (Fischer Tropsch).
De igual modo, el informe señala, además, la importancia de localizar las plantas de producción de SAF cerca de las materias primas y estima fundamental establecer un marco jurídico que facilite las inversiones necesarias.
España cuenta con las opciones para liderar la producción de SAF, pero otros países como Alemania, el Reino Unido o los Estados Unidos están apostando firmemente por el desarrollo de este nuevo vector energético.
De hecho, hasta la fecha, todos ellos han iniciado medidas mediante incentivos económicos y regulatorios y marcando objetivos más ambiciosos de suministro de SAF, superando ampliamente lo estipulado en la regulación europea, por lo que se estima que España puede quedarse atrás en un mercado que será global.





