Ser el gran granero y la carnicería del mundo tiene sus riesgos geopolíticos. Brasil acaba de descubrirlo por la vía dura, quedando atrapado en un fuego cruzado de alta intensidad: Bruselas le cierra los grifos alegando razones sanitarias, mientras Washington le aplica un «tarifazo» del 37,5%.
¿Exigencia técnica real o pura hipocresía comercial? Analizamos, a partir del reporte de la DW, las dos batallas paralelas que sacuden a Brasilia.
1. El frente europeo: ¿Higiene o proteccionismo disfrazado?
La Unión Europea suspendió las importaciones de carne de vacuno, aves, huevos y miel procedentes de Brasil. ¿El motivo oficial? Que el gigante sudamericano no ofrece «garantías suficientes» sobre el cumplimiento de las normas sanitarias comunitarias, especialmente en lo relativo al uso de antibióticos.
El golpe para el sector ganadero brasileño roza los US$ 400 millones anuales. Aunque la UE solo compra el 4% de la carne bovina que exporta Brasil, este mercado funciona como la «gran vitrina de prestigio» global. En el reporte de la DW, el analista Marcelo Silva de Sousa desarma la narrativa:
«Aquí se combinan dos planos. Por un lado, es innegable la presión proteccionista de los ganaderos europeos. Pero, por el otro, en Brasilia admiten bajo reserva que los productores locales no venían haciendo la tarea completa en trazabilidad ni en el protocolo de antibióticos».
Agrega que, «si Brasil no halla un mercado sustituto rápido, el costo se volcará al mercado interno». Lula da Silva ya envió una carta formal a Úrsula von der Leyen pidiendo auditorías urgentes. La duda es si Bruselas aceptará los nuevos papeles o si el «lobby verde» ganará la partida.
2. El frente estadounidense: El fantasma del arancel eterno
Si por el Atlántico hay tormenta, por el Norte no escampa. Paralelamente, diplomáticos brasileños intentan desactivar la bomba arancelaria colocada por Washington: un sobrecargo de hasta el 37,5% vigente desde julio.
Las recientes reuniones entre los ministerios brasileños y la oficina del Representante Comercial de EE.UU. cerraron sin avances ni rebajas. En Brasilia el temor es concreto: que esta sobretasa transitoria se vuelva permanente, tal como ocurrió con el acero y el aluminio en 2018 bajo la administración Trump y que la gestión Biden mantuvo sin tocar.
Redacción de MasContainer – Con información de DW





