Competitividad logística: por qué ampliar mercados se vuelve clave en un escenario global

La diversificación de mercados se está convirtiendo en una estrategia cada vez más relevante para las empresas logísticas que buscan competir en un escenario internacional marcado por la incertidumbre. Las tensiones geopolíticas, los cambios regulatorios, los nuevos aranceles y las interrupciones en las principales rutas comerciales han demostrado que depender excesivamente de un solo mercado, proveedor o corredor puede aumentar la exposición al riesgo. La Organización Mundial del Comercio (OMC) sostiene que la diversificación comercial puede contribuir a la resiliencia al reducir la dependencia de un número limitado de países, sectores y proveedores.

Para el sector logístico, diversificar mercados implica ampliar la cartera de destinos y orígenes, pero también desarrollar nuevas rutas, servicios y capacidades operativas. Esto supone identificar regiones con potencial de crecimiento, analizar sus flujos de importación y exportación y establecer redes que permitan atender distintos corredores comerciales. El Informe sobre el Transporte Marítimo de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que las cadenas de suministro están incorporando redes más complejas de origen y destino como respuesta a la creciente incertidumbre, mientras las rutas marítimas tradicionales están siendo modificadas por factores geopolíticos y comerciales.

América Latina tiene en este escenario una oportunidad para fortalecer su participación en las cadenas globales de suministro. La cercanía con Estados Unidos, el acceso a los mercados de Asia y Europa y la disponibilidad de recursos naturales estratégicos pueden favorecer nuevos corredores logísticos y comerciales. Sin embargo, aprovechar estas oportunidades requiere mejorar infraestructura, conectividad y facilitación del comercio. El Banco Mundial, a través de sus nuevos indicadores de desempeño logístico LPI 2.0, destaca la importancia de medir la conectividad de las cadenas de suministro utilizando datos de operaciones marítimas, aéreas y postales, con el objetivo de identificar brechas que afectan la eficiencia del comercio internacional.

La tecnología también cumple un papel central en esta estrategia. Sistemas de trazabilidad, inteligencia artificial, análisis predictivo, automatización y plataformas digitales permiten gestionar operaciones en distintos mercados con mayor visibilidad y capacidad de respuesta. Para una empresa logística, contar con información en tiempo real sobre inventarios, transporte, demanda y posibles interrupciones facilita la redistribución de cargas y la búsqueda de rutas alternativas. La OMC ha identificado precisamente la digitalización como uno de los elementos que pueden reducir los costos comerciales y facilitar la diversificación de las cadenas globales de valor.

La diversificación también debe considerar la combinación de distintos modos de transporte y puntos de entrada y salida. Una estrategia que integre puertos, aeropuertos, ferrocarriles y carreteras puede reducir la dependencia de un único corredor y aumentar la capacidad de reacción frente a interrupciones.

UNCTAD advierte que más del 80% del volumen del comercio mundial de mercancías se transporta por vía marítima, por lo que las alteraciones en rutas y chokepoints tienen efectos significativos sobre los costos y los tiempos logísticos. En este contexto, disponer de alternativas multimodales puede convertirse en un elemento diferenciador para operadores y exportadores.

En definitiva, diversificar mercados no significa simplemente vender en más países, sino construir redes logísticas capaces de adaptarse a un comercio internacional cada vez más cambiante. Para América Latina, esto implica avanzar simultáneamente en infraestructura, digitalización, conectividad, facilitación aduanera, servicios de valor agregado y desarrollo de nuevos corredores comerciales.

La evidencia de la OMC y UNCTAD apunta a que la diversificación puede fortalecer la resiliencia de las cadenas globales, mientras que el Banco Mundial subraya la importancia de la conectividad y el desempeño logístico. En un mercado global donde los costos y las rutas pueden cambiar rápidamente, la capacidad de operar con alternativas puede ser un factor decisivo para sostener la competitividad.

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