Consecuencias de la mala carga y estiba en los buques

El objetivo de las operaciones de carga en los buques consiste en trasladar las mercancías de los muelles a los barcos, mientras que el término de estiba se reserva para aquellos otros movimientos llevados a cabo para la colocación “adecuada” de la carga dentro del buque.

Por desgracia, muchos accidentes marítimos se producen por errores en la planificación de la estiba, provocados a su vez por el mal control de los pesos embarcados, los cuales a veces se declaran de manera incorrecta. Una mala carga y estiba en los buques puede convertirse en un problema de graves consecuencias, que pone en riesgo la seguridad de la nave y la tripulación. Por ello es fundamental seguir procedimientos adecuados, minimizando los riesgos, y asegurando la integridad de las personas y de la carga.

La estiba, un arte

La estiba no es una ciencia exacta, y tampoco es predecible matemáticamente. Cada vez que se carga un buque entran en juego diversas variables, por lo que esta operación nunca se efectúa de la misma manera. Aunque hay algunos tipos de cargas bastante estandarizadas en los buques (transporte rodado, portacontenedores, graneles secos o petroleros), los oficiales encargados de la carga y estiba deben poseer buena preparación, gran conocimiento de las características de su buque, y mucha experiencia.

La estiba consiste en distribuir y colocar la carga de modo que ocupe el menor espacio posible en el buque, y sea segura para la tripulación, el medio ambiente, y el propio barco. Además, debe estar colocada de manera equilibrada, bien trincada, y de forma idónea para su descarga. Esto implica que se debe conocer perfectamente su peso y la naturaleza del viaje, entre otras variables.
La desestiba es la maniobra inversa a la estiba, y consiste en colocar la carga en el punto de descarga, es decir, consiste en “romper la estiba”. Tanto en la estiba como en la desestiba se lleva a cabo una manipulación de la mercancía y su traslado, generalmente mediante el uso de medios mecánicos.

Consecuencias de la mala estiba

La mala estiba en los buques, como ya se ha indicado, puede provocar graves problemas. Entre otros se podrían destacar los siguientes: daños a la carga, accidentes (que afecten al buque, la tripulación o el medio ambiente) y, en definitiva, situaciones con impacto económico negativo.

Por ello es necesario que, durante las operaciones de carga, esta quede bien estibada y trincada, para evitar que pueda moverse durante la navegación, lo que a su vez podría desembocar en daños a la mercancía. Este hecho será de mayor importancia, cuanto más frágil y costosa sea la mercancía. Además, el corrimiento de la carga podría reducir la estabilidad en el buque, y provocar accidentes. Estos abarcarán desde caídas de contenedores al mar (si es el caso), hasta la pérdida de la nave, en el peor de los casos.

La carga mal estibada podría suponer un riesgo de seguridad hacia la tripulación, ya que los objetos sueltos podrían causar lesiones por impacto. Y además si se tratara de mercancías peligrosas, tales como productos químicos o materiales tóxicos, el riesgo todavía es mayor.

Importancia y principios de una buena estiba

Para evitar las consecuencias anteriores, es esencial que la estiba de la carga en buques se realice de manera satisfactoria, tanto para trincarla como para protegerla. Una estiba correcta garantiza la seguridad del buque y de la tripulación, minimizando el riesgo de accidentes y lesiones. Y al estibar la carga correctamente, se garantiza que los productos lleguen a su destino en buenas condiciones, sin daños, facilitando las operaciones de carga y descarga, y haciendo que el proceso se lleve a cabo de la manera más rápida y eficiente.

Una estiba adecuada exige que se cumplan una serie de principios básicos que garanticen que la carga se mantendrá segura y estable durante la navegación. Entre ellos destacan los siguientes:

Una adecuada distribución del peso de la carga: una carga mal distribuida podría causar que el buque escore y aparecieran problemas de estabilidad.

Colocación de la carga: de deben usar medios eficaces para su sujeción y trincaje que eviten movimientos de las mercancías.

Secuencias de carga y descarga: deben estar planificadas para garantizar la estabilidad del buque durante todo el viaje, teniendo en cuenta las cargas y descargas que se llevarán a cabo en todos los puertos.

Personal bien adiestrado: las personas involucradas en la carga y estiba deben conocer perfectamente el buque y sus equipos de carga.

Regulaciones y normativas

La estiba y carga de buques están reguladas por diversas normativas internacionales y locales. Entre ellas destacan las siguientes:

Normativas locales: cada país puede establecer sus propias leyes y regulaciones, que deben ser cumplidas por las empresas de transporte marítimo.

Convenio SOLAS: El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar establece requisitos específicos para la estiba y sujeción de la carga en buques.

Código IMDG: El Código Marítimo Internacional de Mercancías Peligrosas regula el transporte de productos peligrosos, incluyendo normas para su estiba y manipulación.

Plan de carga y estiba

La palabra “estiba” es un vocablo muy marinero que hace referencia a la ubicación satisfactoria de la carga de un buque durante un viaje. El plan de carga y estiba de las mercancías del barco es uno de los cálculos más importantes que debe llevarse a cabo antes de salir a navegar. A primera vista, parece un ejercicio simple, pero la realidad es que no lo es tanto, ya que tenemos la necesidad de que el buque sea estable antes de hacerse a la mar. Hay que pensar que este plan de carga y estiba además debe estar diseñado para que sea compatible con las cargas y descargas en los siguientes puertos, si es el caso.

Por lo tanto, desde un punto de vista jurídico, la estiba y desestiba son las operaciones vinculadas a la carga y descarga de mercancías en los buques, que adicionalmente suponen una adecuada colocación y retirada de las mismas, de manera que no se ponga en peligro la seguridad de la nave. Por lo tanto, una mala estiba implica una carga del buque de manera insegura. Desde el punto de vista del destino cargaremos primero la mercancía que se vaya a descargar en el último puerto, por lo que deberemos disponer del plano de estiba.

¿Cómo se estiba la carga de manera segura?

En la definición de estiba están incluidos los tres aspectos fundamentales de la misma: la seguridad y estabilidad del buque, el cuidado de las mercancías que se cargan, y el estado del resto de mercancías ya existentes en el mismo buque.

Durante la estiba se deben cumplir las normas relacionadas con la navegabilidad del buque, al tiempo que se debe llevar a cabo la colocación de las mercancías en los lugares adecuados pensando en: su posterior descarga, las temperaturas que deben soportar en el viaje, posibles daños que pudieran provocar a otros productos, etcétera.

Los buques deben cargarse de manera que salgan del puerto adrizados, es decir, sin escora. Por ello, antes de comenzar la carga es conveniente conocer el estado de los tanques de lastre, porque en la carga no siempre se puede comenzar por cargar pesos bajos, por lo que a medida que se vaya cargando, se podrá ir deslastrando el buque, si es necesario.

Además, dichos tanques permitirían adrizar el buque al finalizar operación, siempre que la carga realizada no alcance la carga máxima admitida (se debe estudiar el plano de situaciones de carga). En ciertos tipos de buques, como los graneleros y los que transportan minerales, esto no suele suponer un problema ya que llevan mucho peso bajo en el plan de la bodega, lo que les ayuda a navegar con tanques deslastrados.

Por lo tanto, antes de comenzar la carga y estiba de un buque se debe estudiar y planear la forma en que se deben llevar a cabo estas operaciones. El buque debe quedar con el asiento correcto, y con los calados apropiados, que le doten de una buena maniobrabilidad y estabilidad.

La “pérdida de estiba” hace referencia a los espacios que no podemos rellenar a consecuencia de las características de la carga. A su vez, el “factor de estiba” es un término que nos relaciona el volumen (espacio que ocupa dicha en la bodega) y su peso. Habitualmente se comenzarán las operaciones estibando las cargas pesadas y menos frágiles, por partidas y destinos, e impidiendo que se mezclen. Además, se debe prestar atención especial a estibar la mercancía en la posición que indiquen sus envases.

Requisitos de estabilidad exigidos antes de que un buque zarpe

Para que un buque se pueda hacer a la mar es fundamental que no se sobrepasen las líneas de máxima carga permitidas en el buque, que varían según sea la zona por la que se vaya a navegar, y que aparecen en el disco Plimsoll. Además, si existieran restricciones de calado en el puerto de destino, habrá que cargar el buque de manera que no se supere el calado máximo permitido en el siguiente puerto, teniendo en cuenta el volumen de agua y combustible que se vaya a consumir durante la navegación.

También es importante observar las diferencias de densidades que puedan existir en el agua de mar entre el puerto de salida y el de llegada, ya que influirán en los calados.

Finalmente, desde el punto de vista estructural el barco se debe cargar de manera que sufra pocos esfuerzos, o reducirlos al mínimo. Por ejemplo, en la carga de buques graneleros no se deben dejar bodegas alternas vacías, para que no se agudicen los efectos de arrufo y quebranto, que podrían llegar a hacer que los buques partiesen.

Mala estiba de contenedores de buques

La estiba correcta de contenedores es esencial para la seguridad del transporte marítimo. Una estiba deficiente puede generar los problemas ya indicados en apartados anteriores, que abarcan desde daños a la propia carga, hasta la pérdida total del buque.

Cuando los contenedores no están bien estibados, pueden desplazarse durante la travesía (en movimientos laterales, longitudinales y verticales) debido a la fuerza y la dirección de las olas, especialmente en condiciones meteorológicas adversas y con los peligros que ello entraña.

La seguridad de la tripulación también se ve comprometida cuando la estiba es inadecuada. Los contenedores sueltos pueden representar un peligro durante la manipulación a bordo y en las operaciones de carga y descarga.

Además, en situaciones de emergencia, como incendios o evacuaciones, los contenedores mal estibados pueden obstruir las rutas de escape y dificultar las operaciones de rescate. Una planificación inadecuada de la estiba puede llevar a una distribución desigual de la carga, que afectará a la estabilidad del buque y podría aumentar el riesgo de desplazamiento de contenedores durante la navegación.

También será muy importante llevar a cabo inspecciones periódicas de los equipos de sujeción y sistemas de estiba para garantizar que estos se encuentren en condiciones óptimas. Se debe tener en cuenta que cuando un fletador de mercancía contrata un servicio de transporte intermodal en contenedor, y este llegue a destino con daños, tratarán de imputarle “mala estiba”.

La mayoría de los contratos de transporte marítimo internacional incluyen un importante número de causas que exoneran de responsabilidad por pérdidas o daños, y entre ellas se encuentra la de un embalaje deficiente por parte del cargador, es decir una “mala estiba”. Además, los conocimientos de embarque (bill of lading) suelen contener frases del tipo “antes de cargar el contenedor, el cargador lo inspeccionará para verificar que resulta apropiado para el transporte de las mercancías”.

Conclusiones

La correcta estiba y carga en buques es un aspecto esencial del transporte marítimo que siempre debe ser estudiado en profundidad. Las consecuencias de una mala estiba pueden ser de consecuencias graves, tanto en términos de seguridad como de impacto económico y ambiental.

Por ello, es crucial seguir principios y prácticas adecuadas, así como cumplir con las regulaciones y normativas vigentes. De esta manera se podrá garantizar la seguridad de la carga, del buque, de la tripulación, y del medio ambiente.

Adicionalmente, las inspecciones ayudan a identificar y corregir posibles problemas antes de que se conviertan en riesgos graves. En la actualidad existe la posibilidad de instalar sistemas “anti-escora” automáticos en los buques, para la supervisión de la estiba, y reducir así un poco la posibilidad de error humano.

 

Raúl Villa Caro
Secretario de la Fundación «EXPONAV»

Fuente: EXPONAV.ORG

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