Capacidad global y poder de mercado: el mapa de las navieras líderes en 2025

Durante 2025, la industria naviera volvió a mostrar un alto nivel de concentración en la capacidad de carga global, consolidando un fenómeno que se ha profundizado en la última década. Las principales navieras del mundo reforzaron su dominio sobre el transporte marítimo de contenedores, en un contexto marcado por ajustes de capacidad, nuevas alianzas operativas y una demanda más moderada tras los años de disrupción logística.

De acuerdo con estimaciones del sector marítimo, las diez mayores compañías navieras concentraron en torno al 85% de la capacidad mundial de transporte de contenedores, medida en TEU (contenedores de 20 pies). Este nivel de concentración confirmó el liderazgo de los grandes operadores globales y dejó un margen cada vez más reducido para navieras medianas y pequeñas. En el primer lugar del ranking se mantuvo Mediterranean Shipping Company (MSC), que durante 2025 continuó ampliando su flota y superó con holgura el 19% de la capacidad global. Le siguieron Maersk y CMA CGM, que junto a COSCO Shipping y Hapag-Lloyd conformaron el núcleo duro del mercado, acumulando más de la mitad de la oferta mundial de espacios para carga contenerizada.

La estrategia de estas navieras combinó la incorporación de buques de gran tamaño, la optimización de servicios mediante alianzas y la gestión activa de capacidad para sostener niveles de rentabilidad. En varios corredores clave, especialmente Asia–Europa y Transpacífico, la concentración fue aún mayor, reforzando el poder de negociación de los grandes grupos frente a cargadores y puertos.

Durante 2025 también se observó un crecimiento relevante de la flota mundial, impulsado por la entrega de nuevos buques ordenados en años previos. Sin embargo, gran parte de esa capacidad adicional quedó en manos de las navieras líderes, lo que evitó una fragmentación del mercado y mantuvo estable el mapa competitivo global.

Este escenario volvió a poner en el centro del debate a los reguladores y a los actores de la cadena logística, que siguieron de cerca el impacto de esta concentración sobre las tarifas, la calidad del servicio y la resiliencia del comercio internacional. Todo indica que, salvo cambios regulatorios profundos, la hegemonía de las grandes navieras seguirá marcando el pulso del transporte marítimo en los próximos años.

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