Un reciente informe de la Comisión Europea establece enfoque y medidas emblemáticas en tres ámbitos de actuación principales: innovación, descarbonización y seguridad. “Europa tiene muchas fortalezas económicas, pero debe actuar ahora para recuperar su competitividad y asegurar su prosperidad”.

EMOL publicó que, de esta manera comienzo un reporte de la Comisión Europea de fines de enero, en el que se abordan los ejes estratégicos para que el Viejo Continente pueda seguir haciendo gala de sus milenios de historia, sin que eso signifique que pierda vigencia ni que, mucho menos, quede atrás. “Nuestra libertad, seguridad y autonomía dependerán más que nunca de nuestra capacidad de innovar, competir y crecer. Estas serán las claves para financiar el desarrollo de la transición tecnológica y energética de la Unión Europea y garantizarán que nuestro modelo social distintivo siga siendo sostenible”, consigna el documento “Una brújula de competitividad para la UE”.
Innovación
El primer foco de la estrategia es la innovación, a la que esperan destinar el 3% del PIB. La meta es crear un entorno que estimule el surgimiento de startups. Entre las iniciativas concretas están “Aplicar la IA” y “Gigafábricas de IA” para impulsar la adopción industrial de los sistemas de inteligencia artificial, junto con programas de fomento al desarrollo de materiales avanzados, tecnología cuántica, biotecnología, tecnología robótica y espacial.
Descarbonización
El segundo eje apunta a que la UE se convierta en una economía descarbonizada, alcanzando el 90% de esa meta en 2040. Entre las medidas para lograrlo están el Plan de Acción de Energía Asequible, que reducirá precios de la energía diversificando fuentes; la inversión en infraestructura para un sistema de energía cero neto, y la Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial, que apoyará a sectores intensivos en energía, como el acero, los metales y los productos químicos.
Energía
Finalmente, una de las principales preocupaciones de Europa en la última década es su dependencia de otras potencias para servicios críticos como la energía. Para aumentar su resiliencia, la UE está gestando alianzas comerciales con economías de todo el mundo, buscando asegurar el suministro de materias primas y energía limpia.
Para lograr estas metas, la Comisión Europea propone, entre otras cosas, “simplificar y reducir drásticamente la carga regulatoria y administrativa de las empresas”, de manera de disminuir las barreras de acceso al mercado. También aspira a financiar la competitividad mediante el establecimiento de una Unión Europea del Ahorro y la Inversión.





