Las tarifas spot del transporte marítimo de contenedores cerraron 2025 con una tendencia claramente alcista en las principales rutas Este-Oeste, consolidando un año marcado por la volatilidad y la incertidumbre operativa. Los corredores Asia–Europa y Asia–Costa Oeste y Este de Estados Unidos registraron incrementos sostenidos hacia el último trimestre, reflejando un mercado más ajustado de lo que se anticipaba a comienzos del ejercicio.
Uno de los factores determinantes fue el impacto persistente de las disrupciones geopolíticas, especialmente en rutas que tradicionalmente transitan por el Mar Rojo y el Canal de Suez. Los desvíos prolongados por el Cabo de Buena Esperanza aumentaron los tiempos de tránsito y absorbieron capacidad efectiva de la flota global, presionando al alza las tarifas spot, particularmente en los servicios Asia–Europa. A ello se sumó una gestión más disciplinada de la capacidad por parte de las navieras.
Durante 2025, los blank sailings y ajustes de servicios se utilizaron como herramientas para equilibrar oferta y demanda, evitando una caída abrupta de los fletes pese al ingreso de nuevos buques portacontenedores. Esta estrategia permitió sostener tarifas en niveles elevados, incluso en períodos tradicionalmente más débiles.
La demanda, por su parte, mostró una resiliencia mayor a la prevista. Si bien el crecimiento del comercio mundial fue moderado, sectores como el tecnológico, el retail y ciertas cadenas de suministro vinculadas a la relocalización productiva mantuvieron flujos constantes entre Asia, Europa y Norteamérica. Esto contribuyó a que las tarifas spot no solo se mantuvieran firmes, sino que cerraran el año con aumentos interanuales en varias rutas clave.
En el Transpacífico, las tarifas se vieron impulsadas además por la anticipación de cargas ante eventuales cambios regulatorios en Estados Unidos, lo que concentró volúmenes en determinados momentos del año. Esta dinámica generó picos de demanda que reforzaron la presión alcista sobre los fletes spot, especialmente hacia la Costa Oeste.
De cara a 2026, el cierre alcista de 2025 deja un escenario desafiante para cargadores y operadores logísticos. Si bien persisten riesgos de corrección asociados al exceso de flota en el mediano plazo, la experiencia reciente confirma que factores externos y decisiones estratégicas de las navieras seguirán jugando un rol clave en la formación de tarifas en las rutas Este-Oeste.
En concreto, S&P Global proyecta que las importaciones marítimas de EE. UU. caerán nuevamente en 2026, con un retroceso estimado de 2%, lo que convertiría a 2025-2026 en el tercer período de dos años consecutivos de contracción en las últimas dos décadas. Aun así, actores como BIMCO coinciden en que “los volúmenes globales continuarían creciendo, pese a la debilidad del mercado estadounidense”.





