Nearshoring con cautela: la fórmula latinoamericana frente a la incertidumbre arancelaria estadounidense

En 2025, América Latina se posiciona como protagonista de una reconfiguración en las cadenas globales de suministro. Impulsada por tensiones comerciales y aranceles crecientes en Estados Unidos, la región avanza en su vocación de nearshoring, o relocalización productiva.

Países como México, Brasil, Costa Rica, Colombia, Chile, Perú y Panamá se distinguen por sus fortalezas específicas. Por ejemplo, México destaca por su proximidad a EE.UU. y el marco del T-MEC; Costa Rica por su estabilidad, zonas francas eficientes y energía limpia; Brasil por su escala industrial; Colombia por infraestructura logística creciente; Chile y Perú por hubs portuarios modernos; y Panamá por su canal estratégico. En México, el nearshoring recupera impulso tras una fase de incertidumbre derivada de aranceles elevados, como los del 50% en acero y aluminio.

El sector industrial e inmobiliario reporta reactivación: Fibra MTY anunció una inversión de US$ 400 millones en desarrollos industriales; además, grupos como BMW, Volvo y Mercado Libre amplían presencia. No obstante, la persistente volatilidad política y comercial, junto con deficiencias en infraestructura, seguridad y energía, representan obstáculos para escalar en la cadena de valor tecnológico.

Diversificación y cooperación regional y global

La estrategia regional va más allá del vínculo con EE.UU.: México amplía su alcance a la Unión Europea, Asia-Pacífico (CPTPP) y la Alianza del Pacífico. Chile también diversifica mercados, logrando un crecimiento en exportaciones no tradicionales en el primer semestre de 2025, con foco en agro, servicios y pesca – acuicultura. El fortalecimiento de cadenas sectoriales y productividad local, junto con cooperaciones Sur-Sur, como la de América Latina con países del Golfo para financiar proyectos de infraestructura y digitalización, representan un eje clave.

Incertidumbre política y arancelaria: una espada de doble filo

Las políticas arancelarias de EE.UU., impulsadas por el gobierno de Trump, generan un clima de alta incertidumbre. En respuesta, sectores de nearshoring en México han experimentado demoras en inversiones de capital privado, mientras buscan mayor claridad en políticas tarifarias. Este escenario resalta la volatilidad del entorno y el impacto directo sobre la toma de decisiones empresariales.

Aunque el proteccionismo presenta barreras, muchas empresas optan por el nearshoring o friendshoring en lugar del reshoring total, privilegiando estabilidad geopolítica y proximidad, incluso a costa de mayores costos en el corto plazo. Además, América Latina posee recursos estratégicos como cobre, litio y tierras raras —clave para industrias tecnológicas— que podrían atraer mayor inversión hacia la región. La cooperación con los países del Golfo, mediante comités conjuntos de inversión, fortalece esta perspectiva.

Oportunidades

Frente a la fragmentación geoeconómica global y la politización del comercio internacional, América Latina emerge como un destino viable y resiliente para la inversión productiva. El reto consiste en consolidar la estabilidad mediante infraestructura logística, energética y regulatoria; promover capacidades industriales avanzadas; y coordinar políticas tanto a nivel nacional como regional. Si se logra, la región no sólo responderá a la incertidumbre, sino que la aprovechará como un impulso hacia el desarrollo económico sostenible.

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