Los acontecimientos globales, y locales, empiezan a preocupar. Cuando el presidente americano dijo que en un par de semanas decidiría si atacaría Irán como apoyo a Israel, y el otro día lanza misiles Tomahawnk y balísticos, algo no cuadra. El cierre del estrecho de Ormuz es un problema.
Dado que el 20% de la producción petrolífera del mundo pasa por ahí, con lo que nuestros bolsillos se van a resentir, probablemente, llenar el depósito del coche nos saldrá más caro con todo lo que conlleva. Sube el bunker, pero quizás los fletes marítimos tengan que absorber los incrementos de costes, dado que, al haber poca carga en movimientos, el mercado no está para demasiadas subidas de precios. Además, todas las navieras globales ganaron bien en el 1er trimestre antes del Liberation Day de Trump, y ahora los operadores con depósitos francos ganan mejor, pero el flujo parece girar de manera impredecible.
Estamos jugando con fuego, y es fácil quemarse sin quererlo ni desearlo, pero con los políticos que tenemos al mando todo va de mal en peor. La partida de póker que se plantea a nivel global es muy arriesgada y peligrosa. Tocar a los persas puede ser un bluf o acabar fatal, pero queda claro que, si la situación se agrava, todo va a ir a peor sin remedio. Dado que seguimos viviendo en el modelo energético del petróleo, los costes deben escalar en este escenario si no cesa el conflicto de manera positiva, que no tiene pinta de ello.
Recesión global, guerras, crisis políticas por doquier y cambio climático exagerado, ¿qué más se puede pedir? Tratar de disfrutar de cada momento y ser feliz en el día a día, dado que el gran teatro de la vida puede desmoronarse en breve con tanto ajetreo. Esta pluma llenó el depósito a tope, por si acaso.
El estrecho de Ormuz tiene 40 kilómetros en su lugar más angosto, y por ahí se exporta el oro negro de Irak, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes y Arabia Saudita, países que viven como ricos en sus desiertos. Mucha chicha. Según ChatGPT, los principales momentos de tensión en la región son los siguientes:
Guerra Irán-Irak (1980-1988): Ambos países atacaron petroleros enemigos en lo que se conoció como la “Guerra de los Petroleros”. Estados Unidos intervino escoltando barcos kuwaitíes.
1988 – Operación Praying Mantis: La Marina de Estados Unidos atacó barcos y plataformas iraníes tras el hundimiento de una fragata estadounidense por una mina iraní.
2000s en adelante – Programa nuclear iraní y sanciones: Las tensiones aumentaron con las sanciones occidentales a Irán, que en respuesta amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz como represalia económica.
2019 – Incidentes con petroleros: Varios petroleros fueron atacados o incautados. Estados Unidos culpó a Irán, que lo negó. El Reino Unido e Irán se incautaron mutuamente embarcaciones.
Presencia militar constante: Estados Unidos mantiene una fuerte presencia naval en la zona para proteger la libre navegación, lo cual genera fricciones con Irán.
Ataques de los hutíes en el mar Rojo (2023-2024): Aunque no ocurrieron directamente en el estrecho de Ormuz, aumentaron el temor por la seguridad marítima en toda la región.
¿Por qué es tan sensible este estrecho?
Geografía: Tiene sólo unos 40 km de ancho en su punto más angosto.
Energía: Por allí pasa una gran parte del petróleo exportado por Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Emiratos Árabes.
Control político: Irán controla la costa norte del estrecho y ha amenazado en varias ocasiones con bloquearlo.
Esta pluma, no discute con la Inteligencia Artificial y aquí quedan las cosas, por el momento. Tempo al tempo.
Fuente: CSLee
Podcast 17: Chile, Bolivia y Argentina: Tres Países, un mineral, un líder
https://www.youtube.com/watch?v=Rw356Af3Bvs





