En febrero de 2026, el riesgo país en América Latina volvió a captar la atención de los mercados. El promedio regional del EMBI subió de 287 a 300 puntos. Esta cifra supera el promedio de los mercados emergentes, que se ubicó en 236 unidades.
El avance refleja un entorno internacional más exigente para el financiamiento soberano. Los inversores ajustan posiciones ante mayores tensiones externas. También influyen las expectativas cambiantes sobre las tasas de interés globales. Entre los datos más relevantes del mes sobresalen tres movimientos. El salto del EMBI de Argentina. La persistente volatilidad de Venezuela. Y los ajustes en Brasil, México y Colombia. Argentina volvió al centro del escenario regional. El EMBI pasó de 492 a 576 puntos en febrero. Con ese nivel, el país se consolidó como el segundo con mayor riesgo soberano de América Latina. Solo quedó por detrás de Venezuela.
El dato cobra mayor relevancia al observar la serie histórica. El 17 de noviembre de 2023, antes de la asunción del presidente Javier Milei, el riesgo país alcanzaba los 2,416 puntos. El nivel actual es más alto que en enero, pero sigue muy por debajo de aquellos máximos.
Venezuela cerró febrero con un EMBI de 8,027 puntos. La cifra mejora frente a los 9,006 del cierre de enero. Sin embargo, continúa siendo el país con mayor spread soberano de la región. La prolongada crisis económica y las restricciones financieras explican ese diferencial.
Ambos países enfrentan el mayor costo de financiamiento externo en América Latina. Por eso concentran la atención de los inversores que siguen el ranking de riesgo país 2026.
Bolivia y Ecuador ajustan spreads en un mercado más selectivo
Otro movimiento destacado se observó en Bolivia. El riesgo país boliviano descendió de 576 puntos a fines de enero a 468 al cierre de febrero, profundizando el proceso de compresión iniciado meses atrás.
Para dimensionar el cambio, basta recordar que a comienzos de 2025 el EMBI de Bolivia rondaba los 2,100 puntos. La caída acumulada en poco más de un año evidencia una mejora significativa en la percepción de riesgo crediticio, aunque el nivel aún permanece por encima del promedio regional.
En contraste, Ecuador registró un rebote. El indicador pasó de 439 a 484 puntos durante el segundo mes del año. Tras un período de compresión de spreads, el mercado volvió a exigir mayor prima de riesgo, en línea con un escenario global más desafiante para economías con necesidades de financiamiento elevadas.
Estos movimientos muestran que el costo de endeudamiento soberano en América Latina no responde a una única tendencia, sino a factores domésticos combinados con condiciones financieras internacionales.
Brasil, México y el mapa completo del riesgo país
Entre las principales economías regionales, el comportamiento fue moderadamente alcista. En Brasil, el riesgo país avanzó de 186 a 199 puntos. En México, el indicador subió de 214 a 226. Mientras tanto, en Colombia, el EMBI aumentó 32 puntos, pasando de 262 a 294.
Estos niveles continúan ubicándose por debajo de los países andinos con mayores spreads, pero evidencian que incluso las economías más grandes de la región enfrentan un contexto de mayor selectividad por parte de los inversores.
En el extremo opuesto del ranking aparecen las naciones con menor riesgo país en América Latina. Uruguay cerró febrero con 77 puntos, mientras que Chile lo hizo con 95. A ellos se suma Paraguay, que alcanzó 118 puntos.
Ranking completo del riesgo país en América Latina
Al cierre de febrero de 2026, el EMBI se ubicó de la siguiente manera:
- Venezuela: 8,027
- Argentina: 576
- Ecuador: 484
- Bolivia: 468
- El Salvador: 351
- Colombia: 294
- México: 226
- Honduras: 204
- Brasil: 199
- República Dominicana: 189
- Costa Rica: 156
- Panamá: 152
- Perú: 143
- Guatemala: 142
- Paraguay: 118
- Chile: 95
- Uruguay: 77
¿Qué es el riesgo país y por qué es clave para los mercados?
El riesgo país es un indicador financiero que mide la sobretasa que debe pagar un Estado para financiarse en los mercados internacionales respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados activos de referencia por su bajo riesgo.
En la práctica, suele medirse a través del EMBI, elaborado por JPMorgan Chase. Este índice calcula el diferencial, o spread, entre el rendimiento de los bonos soberanos en dólares de un país y el de los títulos estadounidenses de plazo similar.
Cuando el riesgo país sube, significa que los inversores exigen mayor rentabilidad para prestar dinero a ese Estado. Cuando baja, indica una mejora en la percepción de solvencia y estabilidad macroeconómica.
En términos estratégicos, el EMBI funciona como una referencia directa del costo de endeudamiento soberano, impactando en emisiones de deuda, decisiones de inversión y expectativas de crecimiento.
Fuente: Mercado





