Las tensiones comerciales que mantienen en vilo al mundo tendrán diferentes impactos en las principales economías de América Latina, de acuerdo con un reporte de Moody’s emitido en junio pasado.

Tal como publica El Economista, una primera conclusión del análisis de la agencia calificadora es que “la persistente incertidumbre comercial afectará más a los exportadores mexicanos que a los de otras economías importantes de América Latina, que dependen más de los ‘commodities’ que de los productos manufacturados”. Al tiempo que advierte que “incluso con la reciente reducción, los aranceles estadounidenses seguirán siendo parte del contexto comercial global de alguna forma”.
La agencia recordó que el pasado 14 de mayo, Estados Unidos y China redujeron algunos de los aranceles adicionales que habían impuesto mutuamente durante 90 días. Según el acuerdo, la administración estadounidense recortó los aranceles que había impuesto a los productos chinos al 30%, desde el 145%, y China redujo algunos aranceles a los productos estadounidenses al 10%, desde el 125%. “Ambos países están negociando actualmente nuevos términos, que podrían anunciarse pronto”, apuntó Moody’s.
La calificadora destaca que “los productores de commodities (materias primas) de América Latina suelen tener ventajas competitivas gracias a sus grandes reservas de minerales y metales y su abundante energía renovable, lo que los ayuda a soportar recesiones del mercado”.
México es un país que exporta a Estados Unidos productos manufacturados, como vehículos y maquinaria; en cambio, países como Brasil, Chile, Colombia y Perú exportan principalmente “commodities”, como productos agrícolas, petróleo y metales.
Sin embargo, en un escenario como el actual lo que ocurra con China y su demanda por este tipo de productos será clave, pues el gigante asiático es el principal socio comercial de Brasil, Perú y Chile.
“Los sectores que representan la mayor parte de las exportaciones de Brasil, Perú y Chile, incluyendo la agricultura, la minería, la pulpa y el papel, y los productos químicos, estarán expuestos a fluctuaciones en la demanda china de commodities y a la competencia dentro de los mercados latinoamericanos”, señala Moody’s. Las vulnerabilidades ante una desaceleración en China variarán por empresa según sus fuentes de ingresos, su estructura de costos y sus combinaciones de productos.
De ahí que “el alcance final de los aranceles, su duración, así como las represalias y negociaciones, determinará el comercio global y la forma en la que afectan a América Latina como región exportadora en un contexto global reestructurado”, resalta la nota.
Por esta razón, “para los mercados locales de América Latina será crucial que otros mercados regionales puedan absorber algunos de los productos manufacturados de China, ya que esto mitigará el impacto del aumento de las importaciones de China a la región”.
Pero, en este contexto, ¿qué ventajas competitivas ofrece la región para la producción de materias primas en comparación con otras partes del mundo? Moody’s explica que Chile y Perú tienen grandes reservas mineras que garantizan una fuente continua de minerales a largo plazo, con una gran escala que les permite a las empresas mineras reducir los costos de producción. Por otra parte, sus operaciones también cuentan con el apoyo de infraestructura y logística adecuadas y capital humano especializado.
“El entorno político estable y el marco regulatorio de Chile brindan un mayor apoyo a largo plazo para las inversiones mineras en ese país. La calidad de los activos y las abundantes reservas hacen que Chile y Perú sean productores de cobre de bajo costo: Minera Escondida, en Chile, y Southern Copper se encuentran entre los productores de menor costo a nivel global”, destaca el informe.
En el caso de Brasil, este país tiene algunas de las reservas de mineral de hierro de mayor calidad del mundo, y la demanda de su mineral de alta calidad es cada vez mayor en todo el mundo.
Asimismo, este país cuenta con abundante energía hidroeléctrica, que ofrece una fuente de energía sostenible para sus operaciones mineras. Brasil es el segundo mayor productor mundial de mineral de hierro después de Australia, y China recibe alrededor del 64% de las exportaciones de mineral de hierro de Brasil.
China, a su vez, obtiene alrededor del 20% de su mineral de hierro de Brasil para la fabricación de acero, y el resto lo obtiene de Australia en su mayor parte, apuntó la agencia calificadora.
En informe, además, resalta que Brasil y Chile también se encuentran entre los productores más importantes y de menor costo del mundo en lo que respecta a la pulpa de madera dura y blanda, y se benefician de la disponibilidad de tierra y de madera, además de costos laborales relativamente bajos.
Finalmente, Moody’s dice en su análisis que “los productores de proteínas de América Latina tienen abundante tierra y agua y un clima favorable que ayuda a limitar los costos de producción para la tierra, el alimento para animales y la mano de obra.
“Los productores de proteínas de la región también se benefician de operaciones a gran escala, la proximidad geográfica a los principales mercados y las inversiones en tecnología que abarcan mejoras genéticas y eficiencia alimentaria”, concluye la agencia.
Centroamérica
Las tensiones comerciales globales, están teniendo un impacto significativo en Centroamérica, una región profundamente integrada en las cadenas de suministro internacionales. El aumento de aranceles, las restricciones a la inversión extranjera y los cambios en los flujos comerciales han generado incertidumbre para los exportadores e importadores centroamericanos.
Sectores clave como el textil, la manufactura ligera y la agroindustria han sentido los efectos de esta volatilidad, enfrentando mayores costos logísticos, dificultad para acceder a materias primas y una creciente presión para diversificar sus mercados.
Sin embargo, estas mismas tensiones también presentan oportunidades para la región. La reconfiguración de las cadenas de valor globales ha motivado a muchas empresas a considerar el «nearshoring«, es decir, acercar su producción a mercados estratégicos como Estados Unidos.
En este contexto, países como Guatemala, Honduras y El Salvador podrían beneficiarse si logran mejorar su infraestructura, clima de inversión y estabilidad institucional. Así, aunque las tensiones comerciales representan un desafío, también pueden catalizar una transformación positiva si los países centroamericanos adoptan políticas proactivas para atraer inversión y fortalecer su competitividad.





