El comportamiento marítimo portuario en América Latina durante 2026 está marcado por un dinamismo sostenido en el transporte de mercancías, impulsado por la recuperación del comercio global y la expansión de infraestructuras clave.
Según La Prensa de Panamá, se proyecta que la región experimentará un crecimiento en infraestructura portuaria de alrededor del 7.9 % hacia 2026, reflejando inversiones importantes en terminales y modernización logística para atender la demanda creciente de tráfico marítimo internacional. Países como México, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Centroamérica han anunciado proyectos que suman más de 11 mil millones de dólares en mejoras portuarias. Este crecimiento no solo responde a la necesidad de ampliar la capacidad operativa, sino también a la competitividad frente a otras zonas marítimas del planeta.
En rankings globales como el Lloyd’s List One Hundred Ports, puertos latinoamericanos como Santos (Brasil), Balboa (Panamá), Cartagena (Colombia) y Lázaro Cárdenas (México) han registrado aumentos de doble dígito en volumen de contenedores, reforzando la presencia de la región en el escenario marítimo global y destacando una tendencia de incremento en la manipulación de TEUs.
Sin embargo, este comportamiento regional también enfrenta desafíos importantes derivados de factores geopolíticos y climáticos. La cuenca del Caribe y las rutas del Canal de Panamá han mostrado vulnerabilidades, como la reducción de niveles de agua que obligó a algunos buques a emprender rutas más largas y costosas, afectando la eficiencia de las cadenas logísticas. Esto revela la urgencia de adaptaciones en infraestructura y gestión del agua para mantener la conectividad marítima.
En paralelo a esta expansión del tráfico marítimo, Port News publica que, la eficiencia operativa de algunos puertos ha mostrado avances considerables. El puerto profundo de Posorja, en Ecuador, fue reconocido como uno de los más eficientes de la región en el Índice de Desempeño de Puertos de Contenedores (Container Port Performance Index), reflejando que la adopción de mejores prácticas y tecnologías puede traducirse en tiempos de operación más cortos y mayor competitividad.
La reconfiguración de las rutas comerciales globales también está influyendo en el comportamiento portuario latinoamericano. Las tensiones arancelarias y las estrategias de diversificación comercial han llevado a que algunas navieras redistribuyan servicios hacia rutas Asia-Sudamérica y Asia-Centroamérica, aumentando la presencia de conexiones directas y fortaleciendo el papel de puertos estratégicos en Brasil, México y la costa pacífica en general.
Finalmente, a pesar del crecimiento y las inversiones, persisten retos en materia de digitalización y eficiencia logística. Muchos puertos en la región todavía dependen en gran medida de procesos manuales y tienen espacios para mejorar en la adopción de sistemas portuarios comunitarios digitales, lo que afecta la velocidad de despacho y los tiempos de maniobra de los buques. Esto se traduce en un campo de desarrollo prioritario para 2026, al buscar cerrar brechas con terminales más automatizados y tecnológicamente avanzados en otras regiones.





