Las esperanzas de repostar carburante más barato en toda Europa se desvanecieron el fin de semana después de que el aparente avance en el estrecho de Ormuz resultara efímero, lo que volvió a encarecer el crudo y, con él, la gasolina y el diésel.
Tal como publica EuroNews en español, los mercados habían acogido con alivio el viernes la noticia de que esta ruta marítima crucial podía reabrirse, pero los acontecimientos del fin de semana dieron la vuelta al sentimiento e impulsaron de nuevo los precios al alza.
En el momento de redactar esta información, el crudo de referencia de Estados Unidos sube un 10% desde el mínimo del pasado viernes, hasta situarse en torno a 87 dólares (73 euros) por barril, mientras que el Brent, la referencia internacional, avanza un 9,5% y ronda los 94 dólares (79 euros) por barril.
El último Boletín semanal de precios del petróleo de la Comisión Europea se publicó el pasado jueves, antes de los últimos acontecimientos entre Estados Unidos e Irán, y situaba el precio medio de la gasolina Eurosúper 95 en la UE en 1,853€/litro. Según los mismos datos, el precio medio del diésel se situaba en 2,099€/litro.
Ambas cifras, que incluyen impuestos, eran ligeramente inferiores a las de la semana anterior, pero tras los múltiples ataques contra buques en el estrecho de Ormuz el sábado y después de que decenas dieran la vuelta al comprobar que aún no era seguro atravesarlo, ahora se da por hecho que los precios volverán a subir.
Las mismas inquietudes se perciben en el Reino Unido, donde el presidente de la Automobile Association (AA), Edmund King, lanzó un mensaje de cautela. «Por primera vez desde el inicio de este conflicto vimos a finales de la semana pasada un ligero descenso de los precios en las gasolineras, pero parece haber sido un espejismo. La incertidumbre global probablemente frenará la caída de los precios y, si se prolonga, los precios volverán a subir», afirmó King.
La perturbación constante también está alimentando serias preocupaciones sobre el suministro de queroseno de aviación. La semana pasada, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, advirtió de que Europa tiene «quizá unas seis semanas de reservas de combustible de aviación».





