En el comercio mundial, las piezas ya no se mueven bajo las reglas que conocíamos. Mientras la atención pública se distrae en lo inmediato, una serie de fuerzas profundas -desde lo geopolítico, egopolítico, lo demográfico, las nuevas tecnologías; hasta lo geológico- están reconfigurando la logística global.
No estamos ante una crisis pasajera, sino ante un cambio de ERA que exige un nuevo Programa de Resiliencia. Con un intento de análisis básico esbozaré los pilares de esta metamorfosis; porque ignorarlos se transformaría en un mayor riesgo para la cadena de suministro. La infraestructura logística está siendo golpeada por fenómenos que antes considerábamos «excepcionales». Las crisis Hídricas como ocurrió con la bajante histórica en los niveles de agua del Canal de Panamá; esto no fue solo un problema ambiental; fue también un estrangulamiento del comercio transoceánico que obligó tanto a repensar rutas y cargas, como a nivel interno (país) buscar las alternativas futuras, para no volver a padecer una situación caótica.
Los eventos extremos, aquí “juega” la dualidad de sequías e inundaciones, sumada a los deslizamientos de tierra, que invalidan las rutas terrestres tradicionales. Las nuevas amenazas geológicas, como se da en el surgimiento de las denominadas «rocas de plástico» (plastiglomerados) y la aparición de grietas continentales que amenazan con fragmentar territorios, son señales de un planeta en constante transformación física radical.
Una actividad Volcánica y Solar en expansión; estamos recibiendo concretas manifestaciones espaciales, como el electromagnetismo solar, pueden inutilizar los sistemas de navegación satelital y comunicaciones; mientras que los volcanes siguen siendo el «actor» que puede paralizar el espacio aéreo en horas y días.
Un Mundo en Tensión Geopolítica y «Egopolítica»
El comercio ya no busca solo la eficiencia, sino la seguridad en la ideología. Hoy, tal vez, la amenaza más latente y potencial para la cadena de suministros. Veamos, por ejemplo: La rivalidad de dos potencias (China vs. EE. UU) ha forzado la migración de la producción hacia regiones más cercanas y seguras (Nearshoring).
Las guerras activas, la enfática demostración de poder de países (con sus improductivas guerras o con presiones a sus aliados para que estos -sin alternativas- tengan que obedecer) provocan la inestabilidad en los corredores marítimos, que han vuelto a poner en manos de navieros y armadores decisiones que antes eran puramente comerciales.
Ante lo mencionado en párrafos anteriores, existe una creciente desidia en las instituciones multilaterales y cámaras empresarias, cuya lentitud de respuesta deja a las plataformas y operadores logísticos, desamparados ante la crisis de gobernabilidad global.
La logística actual también depende de “hilos” invisibles que son extremadamente frágiles, como el caso de las Disrupciones Tecnológicas y Biológicas. Por ejemplo: Mientras la Inteligencia Artificial promete optimizar rutas, también crea nuevas dependencias. La escasez de insumos para chips y la inflación asociada limitan la capacidad de modernización.
El COVID-19 fue “un ensayo general”. Los virus y ahora nuevas bacterias siguen siendo una variable latente que puede cerrar puertos y fronteras en cualquier momento, alterando la disponibilidad de mano de obra y la fluidez del transporte.
La Transición Energética y la Demografía
A lo mencionado precedentemente le sumamos que “el motor del mundo” está cambiando de combustible y de geografía, dentro de una transición energética y demográfica. Tal es el caso de la transición hacia nuevos combustibles que es costosa y logísticamente compleja. El sector naviero se encuentra en una encrucijada tecnológica mientras los precios de la energía tradicional fluctúan por la guerra.
El crecimiento masivo en India, China y África está desplazando los centros de consumo y demanda, obligando a crear nuevas alternativas de carreteras, cruces fronterizos y corredores de cargas para evitar el colapso de las rutas actuales.
Todo me hace pensar en unir la historia con el presente el y futuro. Curiosamente, la logística moderna está chocando con ellos. El rescate de la historia (hallazgos paleontológicos y arqueológicos en grandes obras) a menudo detiene infraestructuras necesarias, recordándonos que operamos sobre un terreno con memoria. Sumado a los descubrimientos que la naturaleza por si sola o por provocación del ser humano, en sus deshielos de bloques eternos, están apareciendo seres microscópicos desconocidos, muchos de ellos altamente contaminantes.
Considero que, para sobrevivir a este panorama, no basta con observar; se requiere una aplicación sistemática de estrategias que incluyan “un programa de resiliencia y preventivo”. Por ejemplo:
Diversificación de Rutas: No depender de un corredor de cargas, sean estos marítimos, fluviales, terrestres o aéreos. Buscar o generar alternativos concretos y reales, no utópicos.
Dominación Tecnológica: Reducir la dependencia de suministros críticos de chips. Será sin dudas un trabajo titánico para los gobiernos que los poseen, dado el “encarnizado” interés que existe en los países más poderosos. Pues bien llegó la hora de diversificar en serio e integrar.
Gobernanza Proactiva: Superar la desidia institucional involucrando alianzas privadas resilientes.
Un manejo preventivo: acorde a la demanda global de disrupciones, como lo está instrumentando la Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logística.
Las señales están aquí, plasmados en breves párrafos contenidos de realidades. En el fondo; las sequias, inundaciones, los satélites espías, las guerras, los temas demográficos, deshielos, competencia por el poder, la egopolítica o las grietas de la tierra; transforman la cadena de suministro inevitablemente. La logística ya no es el arte de mover cosas del punto A al punto B; o el arte de sobrevivir y adaptarse en un mundo en constante ruptura. Se trata de ser RESILIENTES al cambio, en especial al de mayor peligro, “el que generamos los humanos”.

Ricardo Partal Silva
Presidente en Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas
Fuente: OMCPL
Las opiniones son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten. No representan, necesariamente el pensamiento de MasContainer.cl





