La escalada del conflicto en Irán está teniendo un impacto directo en el comercio marítimo internacional, agravando un contexto ya marcado por la volatilidad comercial global. Desde el inicio de los ataques el 28 de febrero, el tránsito por el estrecho de Ormuz se ha visto prácticamente interrumpido, lo que ha dejado aislados a los puertos del Golfo Pérsico de las principales rutas de contenedores.
Como consecuencia, publica LogiNews, alrededor de 130 buques han quedado bloqueados en la zona, lo que representa cerca del 1,5% de la capacidad mundial. Según datos del Bimco, esta situación afecta aproximadamente al 3% del volumen global de contenedores y repercute en torno al 5% de la demanda de buques.
El impacto, sin embargo, va más allá. Dado que muchas de estas embarcaciones operan también en otros puertos de la región, como los de Pakistán o India, se estima que cerca del 10% de la flota mundial de portacontenedores está experimentando algún tipo de alteración en su operativa.
En paralelo, las perspectivas del sector apuntan a un escenario de menor actividad. La falta de tránsito por Ormuz apenas modificará la oferta disponible, mientras que se prevé una caída de la demanda del 5% en 2026. Parte de los buques que han dejado de operar en la región podrían permanecer inactivos o utilizarse como apoyo logístico en lugar de ser reasignados a nuevas rutas.
Este contexto coincide con la incertidumbre derivada de la política comercial de Estados Unidos. Tras un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos que considera ilegales la mayoría de los aranceles aplicados recientemente, el presidente Donald Trump ha planteado la introducción de un gravamen general del 15% con carácter temporal.
Además, la tensión geopolítica también ha elevado los riesgos en el mar Rojo, donde la inestabilidad ha frenado los intentos de retomar rutas habituales a través del canal de Suez. Incluso si el tráfico por Ormuz se restablece en el corto plazo, el sector afronta un periodo prolongado de incertidumbre, con posibles desequilibrios entre oferta y demanda y un incremento de los costes operativos ligado al encarecimiento del petróleo.





