América Latina reordena su tablero cambiario: estas son las divisas que ganan terreno

En 2026, varias divisas de América Latina sobresalieron en el universo de mercados emergentes por su comportamiento frente al dólar estadounidense, impulsadas por factores como precios de materias primas, tasas de interés locales relativamente atractivas y flujos de capital hacia economías de mayor rendimiento.

De acuerdo con datos de análisis de Bloomberg Línea, el real brasileño (USDBRL) encabeza el ranking regional por su fortaleza y menor volatilidad, apoyado en términos de intercambio favorables y tasas reales elevadas que han atraído inversiones, con importantes ganancias frente al dólar en lo que va del año.

La moneda brasileña fue la divisa con mejor desempeño en lo que va del año, acumulando cerca de 9% de apreciación gracias a términos de intercambio favorables, mayores tasas reales y menor volatilidad global. Analistas de Goldman Sachs señalaron su resiliencia frente a otros emergentes, incluso en comparación con periodos previos al conflicto en Medio Oriente.

Las monedas emergentes más fuertes de América Latina

En este grupo también destaca el peso argentino (USDARS), que se ubicó como la cuarta moneda emergente con mayor avance en el año, beneficiándose de la acumulación de reservas y de una balanza comercial positiva sostenida por términos de intercambio sólidos.

Otras monedas latinoamericanas que figuran entre las más fuertes de los mercados emergentes incluyen el peso colombiano (USDCOP), impulsado por ingresos por exportaciones de petróleo y flujos de dólares procedentes de impuestos corporativos, y el peso mexicano (USDMXN), que cierra el bloque de monedas del top por su apreciación respaldada por factores externos y diferenciales.

Ernesto Revilla, economista en jefe de Citi (C), señala que “el dólar se ha debilitado significativamente desde abril del año pasado, ha perdido cerca del 10%”, y añade que “cuando el dólar está débil, las monedas de América Latina están fuertes”.

Por su parte, aunque el sol peruano mostró un desempeño sólido y, en algunos meses de 2026, registró apreciaciones frente al dólar superiores a otras monedas regionales, lo que incluso lo colocó primero en ciertos rankings mensuales de desempeño cambiario en América Latina, estos análisis no necesariamente coinciden con los criterios específicos del artículo de Bloomberg Línea.

El artículo del medio seleccionó divisas con sólidos fundamentos y apreciaciones acumuladas significativas en lo que va del año frente al dólar en el universo más amplio de activos emergentes globales, impulsadas por repuntes de materias primas y diferenciales de tasas en economías exportadoras, lo que consolidó la presencia del real brasileño, el peso colombiano, el peso mexicano y el peso argentino en ese grupo (criterios que no incluyeron al sol peruano dentro de ese conjunto específico).

Centroamérica

Las monedas emergentes de Centroamérica han comenzado a captar mayor atención en los mercados regionales debido a la estabilidad macroeconómica que han mostrado algunas economías de la zona, el crecimiento de las remesas y el fortalecimiento de sectores estratégicos como el turismo, la logística y las exportaciones.

Aunque la mayoría de los países centroamericanos mantienen sistemas cambiarios relativamente estables, algunas divisas han destacado por su resiliencia frente a episodios de volatilidad internacional y por el respaldo de sólidos flujos de inversión extranjera.

Entre las monedas que despiertan mayor interés se encuentran el colón costarricense y el quetzal guatemalteco. El colón ha mostrado una notable fortaleza en los últimos años, apoyado por el dinamismo de las exportaciones de servicios, especialmente vinculadas a tecnología y centros de servicios empresariales.

Por su parte, el quetzal se ha consolidado como una de las monedas más estables de América Latina gracias al flujo constante de remesas, una prudente gestión monetaria y una inflación relativamente controlada, factores que han contribuido a reforzar la confianza de inversionistas y agentes económicos.

Otras divisas de la región, como el lempira hondureño y el córdoba nicaragüense, también reflejan la evolución económica de sus respectivos países, aunque enfrentan desafíos asociados a la dependencia de materias primas, la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos y las condiciones del entorno internacional.

En conjunto, el comportamiento de estas monedas ofrece una radiografía del proceso de transformación económica que vive Centroamérica, donde la integración comercial, la digitalización y las inversiones en infraestructura continúan moldeando las perspectivas de crecimiento y competitividad regional.

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