Los errores de etiquetado y documentación continúan siendo una de las principales causas de retrasos en los embarques de América Latina y el Caribe. Aunque la región ha avanzado en materia de facilitación del comercio, miles de operaciones de importación y exportación siguen enfrentando demoras debido a inconsistencias entre facturas comerciales, listas de empaque, certificados de origen, conocimientos de embarque y etiquetas de productos. Estos problemas generan inspecciones adicionales, costos de almacenaje, sobreestadías y pérdida de competitividad para exportadores e importadores.
UNCTAD publicó al respecto que, entre los errores más frecuentes destacan la clasificación incorrecta de mercancías mediante códigos arancelarios (HS Code), discrepancias en cantidades o pesos declarados, información incompleta en certificados sanitarios o fitosanitarios, y diferencias entre la documentación presentada a la aduana y la información contenida en las etiquetas de los productos. Las autoridades aduaneras suelen retener las cargas cuando detectan inconsistencias, ya que deben verificar el cumplimiento normativo antes de autorizar su ingreso o salida del país.
Asimismo, CEPAL establece que, la situación se vuelve especialmente compleja en sectores como alimentos, productos farmacéuticos, químicos, cosméticos y manufacturas industriales, donde los requisitos regulatorios son más estrictos. Una etiqueta con información errónea sobre el origen, composición o contenido del producto puede derivar en observaciones regulatorias, mientras que la ausencia de permisos o certificaciones obligatorias puede paralizar un embarque durante días o incluso semanas.
Además, la multiplicidad de actores involucrados en la cadena logística —exportadores, agentes de aduana, transportistas, operadores portuarios, autoridades sanitarias y clientes finales— aumenta el riesgo de errores documentales. La falta de coordinación y la utilización de sistemas manuales o documentos en papel favorecen la aparición de inconsistencias que terminan impactando la fluidez de las operaciones. Diversos especialistas del sector coinciden en que gran parte de los retrasos aduaneros no se originan en problemas físicos de la carga, sino en fallas de información y comunicación entre las partes involucradas.
Para resolver este inconveniente, las empresas deben fortalecer sus procesos de control documental antes del despacho. La implementación de listas de verificación estandarizadas, la digitalización de documentos, la integración de plataformas de gestión logística y el uso de sistemas de validación automática permiten detectar errores antes de que la carga llegue a la aduana.
Asimismo, resulta fundamental capacitar permanentemente a los equipos responsables de comercio exterior en normativas aduaneras, clasificación arancelaria y requisitos de etiquetado de cada mercado de destino.
Otro elemento clave es avanzar hacia una mayor interoperabilidad digital entre organismos públicos y privados. La adopción de ventanillas únicas de comercio exterior, procesos electrónicos y mecanismos de facilitación comercial promovidos por organismos internacionales puede reducir significativamente los tiempos de despacho y minimizar errores administrativos.
En un escenario donde la eficiencia logística se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad regional, mejorar la calidad de la documentación y el etiquetado ya no es solo una exigencia regulatoria, sino una condición indispensable para asegurar cadenas de suministro más ágiles y resilientes.





