De los grandes puertos a las redes integradas: el desafío de la resiliencia marítima en Latinoamérica

El transporte marítimo se encuentra ante un escenario en el que las interrupciones pueden originarse en múltiples frentes: conflictos geopolíticos, eventos climáticos extremos, congestión portuaria, restricciones en rutas estratégicas o cambios repentinos en los flujos comerciales.

Para América Latina y el Caribe, donde los puertos cumplen un papel central en la conexión con los mercados internacionales, avanzar hacia redes marítimas y logísticas más conectadas se vuelve un elemento relevante para reducir la exposición ante estas disrupciones. La CEPAL, identifica precisamente la resiliencia climática, la transformación digital y el financiamiento de infraestructura como algunos de los principales desafíos para fortalecer el sistema portuario regional.

Uno de los principales aprendizajes de los últimos años es que la resiliencia no depende exclusivamente de contar con grandes terminales, sino también de disponer de redes alternativas y complementarias. La experiencia de la sequía que afectó al Canal de Panamá mostró cómo una restricción en un punto estratégico puede modificar rutas, elevar distancias de navegación y generar efectos sobre costos y disponibilidad de servicios. Según UNCTAD, las restricciones provocadas por los bajos niveles de agua llegaron a incrementar en 31% las distancias de navegación en determinadas rutas y redujeron los volúmenes transportados, evidenciando la vulnerabilidad asociada a la dependencia de determinados corredores marítimos.

En este contexto, una mayor integración entre puertos principales, terminales secundarios, servicios de transbordo y conexiones terrestres puede permitir que las cadenas de suministro tengan más opciones frente a una interrupción. UNCTAD plantea que los puertos deben entenderse como parte de un continuo que incluye las redes marítimas y sus conexiones con el hinterland, por lo que la resiliencia requiere considerar conjuntamente la capacidad portuaria, las rutas navieras y los enlaces terrestres. Esta lógica resulta especialmente importante para América Latina, donde las diferencias de infraestructura y conectividad entre países y territorios pueden determinar la capacidad de una cadena para responder ante una crisis.

La conectividad también pasa por la digitalización y la interoperabilidad de la información. Sistemas comunitarios portuarios, plataformas de intercambio de datos y herramientas de simulación pueden mejorar la coordinación entre autoridades, terminales, navieras, operadores logísticos, transportistas y agentes de comercio exterior.

En enero de 2026, la CEPAL destacó el potencial de los Port Community Systems y los gemelos digitales para mejorar la eficiencia operativa, la resiliencia y la sostenibilidad de las cadenas de suministro latinoamericanas. La posibilidad de compartir información en tiempo real puede facilitar la anticipación de congestiones y permitir una reacción coordinada ante cambios en las operaciones.

Otro componente fundamental es conectar mejor los puertos con sus territorios. Una red marítima eficiente pierde parte de su capacidad de respuesta si la carga enfrenta cuellos de botella al salir de los terminales por problemas en carreteras, ferrocarriles, pasos fronterizos o procesos aduaneros.

CAF señala que el desarrollo de redes de infraestructura y servicios de transporte debe contribuir a mejorar la integración, conectividad y competitividad de los países latinoamericanos, mientras que CEPAL ha planteado la necesidad de avanzar hacia sistemas logísticos flexibles y una mayor integración e interoperabilidad regional. Esto supone pensar el transporte marítimo no como una actividad aislada, sino como parte de corredores logísticos multimodales.

El desafío para Latinoamérica, por tanto, consiste en pasar de una conectividad basada principalmente en determinados grandes nodos a una red regional más diversificada, interoperable y preparada para absorber interrupciones. Esto implica invertir en infraestructura portuaria y conexiones terrestres, fortalecer la adaptación climática, mejorar los procesos aduaneros, impulsar la digitalización y fomentar una mayor coordinación entre los actores públicos y privados.

UNCTAD ha advertido que las deficiencias de infraestructura, los procesos aduaneros ineficientes y las brechas de conectividad siguen limitando la resiliencia marítima regional. Una red más integrada no elimina los riesgos, pero puede aumentar las alternativas disponibles cuando una ruta, puerto o corredor enfrenta una disrupción.

[Podcast44] El boom de la carga aérea: ¿Por qué es el futuro?