El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría afectar el empleo y los ingresos de millones de trabajadores en América Latina y el Caribe, especialmente en actividades expuestas a sequías, inundaciones, calor extremo y alteraciones del océano. Así lo advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un informe que analiza cómo los eventos climáticos pueden trasladarse desde la producción y la infraestructura hacia el mercado laboral, con consecuencias directas sobre sectores como la logística, el transporte y el comercio exterior.
La OIT identifica entre los grupos más expuestos a trabajadores rurales, pequeños agricultores, pescadores, empleados informales y personas que desarrollan sus labores al aire libre. La vulnerabilidad aumenta cuando los trabajadores no cuentan con seguros de desempleo, licencias, protección de ingresos o acceso oportuno a programas de emergencia en la región. Centroamérica, con altos índices de informalidad laboral, figura entre las zonas de mayor riesgo.
Agricultura, pesca, construcción, logística y turismo podrían sufrir pérdidas de ingresos, menor productividad e interrupciones laborales según el análisis. Las sequías pueden reducir cosechas, disponibilidad de agua y productividad ganadera, mientras las lluvias intensas pueden dañar cultivos, caminos, puentes y sistemas de riego esenciales para el comercio de la región.
Agricultura, pesca y logística bajo presión
En la pesca, los cambios en la temperatura del océano pueden modificar la distribución de las especies y afectar tanto a las flotas industriales como a las comunidades artesanales. La construcción, el transporte y la logística también enfrentan riesgos por el cierre de carreteras, daños en puertos, interrupciones ferroviarias y paralización de obras. A esto se suma el estrés térmico, que puede reducir las horas seguras de trabajo al aire libre.
Países con distintos tipos de riesgo
Ecuador y Perú aparecen expuestos a lluvias intensas e inundaciones, mientras Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua podrían enfrentar sequías y déficit hídrico que amenacen sus ciclos agrícolas y la disponibilidad de agua para uso industrial y portuario. Colombia, Venezuela y el noreste de Brasil están expuestos a temperaturas extremas, mientras el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el norte de Argentina podrían registrar lluvias intensas y tormentas con impacto en infraestructura vial y portuaria.
Protección social como respuesta
La OIT aclara que el informe no estima una cifra concreta de empleos que podrían perderse. Su objetivo es identificar los sectores y territorios más vulnerables para que los gobiernos refuercen la protección social, adapten las jornadas laborales e inviertan en infraestructura resiliente. La preparación institucional ante El Niño es tan importante como la respuesta durante la emergencia.
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