El portacontenedores de 8.401 TEU mantiene varias bodegas y la sala de máquinas inundadas, mientras los equipos lograron retirar unas 3.000 toneladas de combustible
La emergencia del MSC SILVANA VIII se agravó frente a Zhoushan, China, luego de que los intentos iniciales por reflotar el portacontenedores no lograran estabilizarlo y una parte mayor de la nave quedara bajo el agua.
El buque, construido en 2006 y con capacidad para 8.401 TEU, presenta la popa sumergida, varias bodegas inundadas y entrada de agua en la sala de máquinas, según los últimos reportes disponibles.
Intentos de reflotamiento no tuvieron éxito
El MSC SILVANA VIII había ingresado al área de reparación naval de Zhoushan el 22 de junio y permaneció varias semanas en la zona. Posteriormente quedó varado en aguas cercanas a Daishan y los trabajos realizados para liberarlo del fondo no consiguieron devolverlo a una condición estable.
Reportes marítimos vinculan el deterioro de la situación con las adversas condiciones meteorológicas registradas en Zhejiang durante julio. Sin embargo, hasta ahora no existe una explicación oficial que determine qué originó inicialmente el varamiento o la posterior inundación.
Retiran combustible para reducir riesgo ambiental
Los equipos de emergencia lograron extraer aproximadamente 3.000 toneladas de combustible desde la nave, una operación destinada a limitar las consecuencias ambientales si el casco continúa deteriorándose.
Hasta el momento no se ha confirmado públicamente un derrame de gran magnitud, mientras remolcadores y embarcaciones de apoyo continúan trabajando alrededor del portacontenedores.
El futuro del buque sigue incierto
MSC no ha divulgado todavía un informe detallado sobre los daños estructurales, la causa del accidente ni las posibilidades reales de recuperar la nave.
Tampoco existe confirmación pública sobre víctimas ni se ha determinado si el MSC SILVANA VIII podrá ser reflotado o terminará siendo declarado pérdida total.
Las labores de salvamento enfrentan además el riesgo de nuevas condiciones meteorológicas adversas en el mar de China Oriental, un factor que podría complicar aún más la estabilización de un buque que ya mantiene zonas críticas completamente inundadas.
El incidente entra así en una fase más compleja: la prioridad ya no es solo corregir la fuerte escora, sino evitar un mayor hundimiento, contener cualquier riesgo ambiental y determinar si la estructura conserva condiciones suficientes para una futura operación de salvamento.
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