Exportaciones de El Salvador alcanzan su mayor crecimiento desde 2023 y apuntan a superar los USD 14,000 millones anuales

El Salvador registró en los primeros cuatro meses de 2026 el mayor dinamismo exportador que el país ha visto desde 2023, con un crecimiento del 5% respecto al mismo período del año anterior. Según la ministra de Economía Silvia Cuéllar, las exportaciones totales se aproximan a los USD 14,000 millones anuales, una cifra que consolidaría a El Salvador como una de las economías exportadoras más activas de Centroamérica en relación con su tamaño.

Los productos que lideran el repunte exportador son camisetas y ropa de punto con USD 151 millones, azúcar de caña con USD 150.3 millones y suéteres y artículos similares con USD 130.3 millones. Estos tres rubros reflejan la fortaleza de los sectores textil y agroindustrial salvadoreño, que han mantenido su competitividad pese a la presión de los costos logísticos y las tensiones del comercio global.

Más del 50% de las exportaciones salvadoreñas tienen como destino mercados centroamericanos, lo que subraya la importancia de la integración regional como motor del comercio exterior. Guatemala, Costa Rica y Honduras son los principales socios comerciales de El Salvador dentro del istmo, con flujos de intercambio que crecen de forma sostenida apoyados en la Unión Aduanera Centroamericana.

La infraestructura logística juega un papel crítico en mantener ese ritmo exportador. El Puerto de Acajutla, que maneja el 80% del comercio marítimo salvadoreño, recibió recientemente la incorporación de Ocean Network Express (ONE) con una ruta semanal directa desde Los Ángeles, lo que amplía las opciones de exportación hacia el mercado norteamericano y reduce la dependencia de puertos de transbordo.

El Salvador también avanza en la facilitación del comercio con sus socios regionales a través de la simplificación de trámites aduaneros en las fronteras terrestres. Los pasos fronterizos con Guatemala y Honduras concentran un volumen enorme de carga rodada que requiere procesos ágiles para no convertirse en cuellos de botella que frenen el dinamismo exportador.

El crecimiento exportador tiene implicaciones directas en el empleo y el bienestar de miles de familias salvadoreñas vinculadas a los sectores textil, agroindustrial y manufacturero. Cada punto porcentual de aumento en las exportaciones se traduce en miles de puestos de trabajo formales en zonas francas y agroindustrias distribuidas por todo el territorio nacional.

Con este ritmo, El Salvador apunta a cerrar 2026 con sus mejores cifras exportadoras de la historia reciente, en un contexto regional donde la integración económica centroamericana y la conectividad logística son los grandes habilitadores del crecimiento.

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