Litio latinoamericano bajo la lupa: OCDE pide reducir riesgos asociados a China

El acceso seguro a los minerales críticos se ha convertido en una preocupación estratégica para las economías, en medio del fuerte crecimiento de la demanda mundial y de cadenas de suministro concentradas en determinadas etapas de procesamiento.

En ese escenario, publica EMOL, la OCDE puso el foco en el litio producido en Chile y Argentina y advirtió sobre las importantes dependencias de procesamiento existentes en China. La conclusión forma parte del informe «Mejorar la resiliencia mediante la trazabilidad», elaborado por la OCDE en conjunto con la Agencia Internacional de Energía (AIE).

El estudio analizó la adopción de mecanismos de trazabilidad en cadenas de minerales críticos y se concentra, entre otros casos, en el litio de Chile y Argentina y el níquel de Indonesia y Filipinas. Para ello, se realizó una encuesta a 90 empresas líderes del sector, complementada con entrevistas y visitas a instalaciones.

El punto ciego del litio

En el caso del litio sudamericano, el organismo señaló que «las importantes dependencias de procesamiento en China están bien reflejadas en los datos comerciales y el mapeo de proveedores existentes».

A juicio de la OCDE, avanzar en una mayor transparencia sobre la propiedad también podría contribuir a identificar la presencia de entidades extranjeras que puedan representar riesgos dentro de la cadena de suministro. La advertencia se enmarca en un problema más amplio: la concentración del procesamiento, fundición y refinación de minerales críticos, junto con una inversión que no avanza al mismo ritmo que la demanda, puede aumentar la vulnerabilidad de las cadenas globales. Para la OCDE, contar con información confiable sobre el origen, propiedad y recorrido de las materias primas resulta clave para fortalecer su resiliencia.

Trazabilidad como herramienta

El informe planteó que la trazabilidad puede mejorar la capacidad de gobiernos y empresas para conocer el recorrido de los minerales y reforzar los procesos de debida diligencia. Actualmente, sin embargo, los sistemas siguen fragmentados y la visibilidad sobre las cadenas es parcial, mediante herramientas como el mapeo de proveedores, el balance de masas y las auditorías.

La adopción por parte de las empresas también avanza de manera desigual. Más del 60% de los encuestados identifica la reputación de marca o la demanda de los clientes como los principales incentivos para implementar estos mecanismos, seguidos de cerca por el cumplimiento regulatorio. Al mismo tiempo, más de la mitad menciona los costos y la falta de interoperabilidad como obstáculos.

Una hoja de ruta para los gobiernos

Frente a estas dificultades, la OCDE recomendó evitar reglas uniformes y adoptar un sistema de trazabilidad basado en el nivel de riesgo y la sensibilidad estratégica de cada mineral. Para el corto plazo, plantea aprovechar datos comerciales y mapas de proveedores para monitorear dependencias de procesamiento, además de fortalecer la información sobre el país de origen en fundiciones y refinerías.

A mediano plazo, el organismo propone mejorar la información disponible mediante una mayor colaboración con comerciantes, bolsas y fundiciones, junto con reforzar la transparencia sobre la titularidad real. Para una etapa posterior, recomienda avanzar hacia plataformas de datos interoperables entre países y pasaportes digitales de productos para baterías y otros bienes de alto impacto.

El informe sostuvo que casi tres cuartas partes de las empresas consultadas planean incrementar sus inversiones en trazabilidad, aunque la mayoría reconoce que todavía es temprano para identificar beneficios concretos. En el caso del litio chileno, la OCDE planteó así que una mayor transparencia puede convertirse en una herramienta para conocer mejor las dependencias existentes y fortalecer la seguridad de una cadena considerada estratégica para la transición energética.

Centroamérica

Los minerales críticos están adquiriendo una importancia estratégica cada vez mayor para Centroamérica, en un escenario marcado por la transición energética, la electrificación del transporte y el crecimiento de tecnologías vinculadas a las energías renovables.

Elementos como el níquel, cobre, zinc y otros minerales utilizados en baterías, redes eléctricas, infraestructura digital y sistemas de generación renovable pueden convertirse en nuevas oportunidades para las economías de la región.

Países como Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá cuentan con recursos minerales y posiciones geográficas que podrían favorecer su integración a las nuevas cadenas globales de suministro, especialmente si logran avanzar en exploración, infraestructura, procesamiento y logística. Sin embargo, transformar esta oportunidad en desarrollo económico sostenible requiere superar importantes desafíos.

Centroamérica necesita fortalecer la certeza jurídica, la regulación ambiental, la infraestructura de transporte y energía, además de promover una mayor capacidad local para procesar y agregar valor a los minerales extraídos. En este contexto, los puertos, corredores logísticos y conexiones con Norteamérica y Sudamérica adquieren un papel estratégico, ya que una cadena de suministro eficiente puede aumentar la competitividad regional.

El reto será evitar que la región se limite a exportar materias primas y avanzar hacia una participación más sofisticada en las cadenas de valor asociadas a la transición energética y a la economía tecnológica.

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