En la región de América Latina, donde el trabajo suele entrelazarse con largas distancias, rutinas intensas, un país se coloca en el centro del mapa laboral global con una cifra que sorprende al mundo.
UNO publica que, ese volumen de tiempo no solo lo ubica como el de la jornada laboral más extensa del mundo, sino que también abre un debate sobre productividad, calidad de vida y los límites del esfuerzo cotidiano. En un contexto donde otros países avanzan hacia semanas más cortas, en este país de América Latina el reloj laboral sigue corriendo más rápido que el descanso.
Perú encabeza el ranking de jornadas laborales más largas del mundo, con alrededor de 2.263 horas trabajadas al año por persona, según datos de la OCDE. La cifra lo coloca por encima de otros de países de América Latina como México y Costa Rica, que también superan ampliamente las 2 mil horas anuales.
Este volumen de tiempo refleja un mercado laboral donde predominan jornadas extensas, múltiples empleos en algunos casos y largos traslados urbanos. Sin embargo, los especialistas advierten que más horas no siempre significan mayor productividad. En contraste, las naciones de país de América Latina países europeos trabajan menos tiempo y mantienen altos niveles de eficiencia económica, evidenciando modelos laborales muy distintos.
Las naciones con las jornadas laborales más extensas
Economías como Alemania o Dinamarca trabajan entre 1.300 y 1.400 horas al año, pero logran niveles de productividad por hora significativamente más altos. Esto sugiere que factores como la tecnología, la organización del trabajo y la calidad del empleo influyen más en el rendimiento económico que la cantidad de tiempo en el trabajo.
Centroamérica
En Centroamérica, varios países mantienen jornadas laborales extensas que reflejan tanto las dinámicas productivas de sus economías como las condiciones estructurales de sus mercados laborales. Sectores como el comercio, la agricultura, la manufactura y la logística suelen operar con horarios prolongados, especialmente en actividades vinculadas a exportaciones y servicios.
En este contexto, naciones como Guatemala, Honduras y El Salvador destacan por registrar semanas laborales que, en promedio, superan ampliamente las 40 horas, impulsadas además por altos niveles de informalidad y una limitada fiscalización en algunos sectores.
Guatemala aparece con frecuencia entre los países de la región donde más horas trabajan las personas, particularmente en rubros agrícolas, industriales y de transporte. Honduras y El Salvador presentan características similares, donde gran parte de la población económicamente activa extiende su jornada para complementar ingresos o responder a esquemas laborales flexibles.
A esto se suma que en muchas pequeñas y medianas empresas las horas extraordinarias forman parte habitual de la operación, especialmente en cadenas logísticas, comercio fronterizo y servicios asociados al nearshoring y las exportaciones hacia Norteamérica.
Si bien las largas jornadas suelen asociarse a mayores niveles de productividad, especialistas advierten que también generan efectos negativos sobre la salud, la seguridad laboral y la calidad de vida de los trabajadores. En Centroamérica, el debate sobre la reducción de horas laborales todavía avanza lentamente frente a otras regiones, debido a desafíos económicos y a la necesidad de mantener competitividad en sectores intensivos en mano de obra.
No obstante, diversos organismos internacionales y gremios empresariales comienzan a impulsar modelos más equilibrados, enfocados en productividad, digitalización y bienestar laboral como factores clave para el desarrollo sostenible de la región.
Ranking
Perú: 2.263 horas
México: 2.193 horas
Croacia: 1.956 horas
Chile: 1.919 horas
Grecia: 1.898 horas
Israel: 1.877 horas
Corea del Sur: 1.856 horas
Chipre: 1.844 horas
Rumania: 1.829 horas



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