La Unión Europea abrió la posibilidad de establecer una nueva forma de asociación con Canadá que podría ampliar significativamente la relación comercial entre ambas economías. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó que el país norteamericano se convierta en el primer «miembro asociado» del bloque.
La propuesta fue presentada durante el discurso sobre el Estado de la Unión y contempla avanzar en áreas como comercio, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial, investigación y seguridad económica. Canadá recibió favorablemente la iniciativa, aunque su primer ministro, Mark Carney, aclaró que Ottawa no busca incorporarse plenamente a la Unión Europea.
Una alianza todavía por definir
La figura de «miembro asociado» no existe actualmente en los tratados europeos, por lo que ambas partes deberán negociar su contenido y alcance. De acuerdo con Reuters y Associated Press, un eventual acuerdo necesitaría el respaldo de los 27 Estados miembros y no otorgaría automáticamente a Canadá acceso al mercado único, a la unión aduanera ni derecho a voto en las instituciones comunitarias.
La relación ya cuenta con una base comercial mediante el Acuerdo Económico y Comercial Global, conocido como CETA, aplicado provisionalmente desde 2017. También existe una asociación estratégica y una creciente cooperación en defensa, área en la que Canadá se convirtió en el primer país no europeo incorporado al programa SAFE de la UE.
Una eventual asociación podría facilitar inversiones, compras públicas, comercio digital, reconocimiento de estándares, movilidad laboral y cooperación en industrias estratégicas. Sin embargo, aún persisten diferencias relacionadas con productos agrícolas, lácteos, acero, normas ambientales, telecomunicaciones y regulaciones provinciales canadienses.
La reacción de Trump y la dependencia comercial de Canadá
El acercamiento generó una dura respuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que podría considerar la iniciativa como un acto hostil. «Si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy serios o dejaré de comerciar con Europa en muchas áreas», advirtió, según declaraciones recogidas por The Wall Street Journal y Associated Press. Hasta ahora, Washington no ha anunciado medidas concretas.
Para Canadá, la alianza representa una oportunidad para diversificar sus mercados y reducir su elevada dependencia de Estados Unidos, destino de cerca del 70% de sus exportaciones. Para la UE, el vínculo permitiría fortalecer el acceso a energía, minerales críticos, tecnología y capacidades industriales provenientes de un socio políticamente confiable.
El escenario más probable en el corto plazo no es una incorporación canadiense al bloque, sino la creación de un acuerdo especial que reúna y amplíe los instrumentos existentes. La propuesta constituye una señal política relevante, aunque su viabilidad dependerá de complejas negociaciones comerciales, del respaldo unánime de los países europeos y de la evolución de las tensiones con Estados Unidos.
Relacionadas:




